Según Enrique Rojas, otra pandemia paralela a la que vivimos hoy en día es el divorcio. Según él, existen hoy más familias rotas que enteras. Una de las causas la ve en la gran inmadurez del hombre de hoy.

En general, en la actualidad, muy poca gente sabe desarrollar en la práctica la inteligencia emocional. De hecho, no todos nos orientamos hacia lo fundamental. Para este autor lo fundamental sería tener una personalidad bien trabajada y un proyecto de vida coherente y realista.

Para Enrique Rojas, que es un catedrático de Psiquiatría español, lo que tendríamos que aprender es a amar con perspectiva. ¿Cómo se aprende esto? “En la vida hay que poner luces largas, sabiendo que muchas derrotas en breve se convertirán en victorias”.

Si deducimos que las relaciones se rompen por falta de madurez habría que definir en qué consiste esta. Para Rojas la madurez consiste en saber lo que uno quiere, ser realista con las posibilidades y tener una visión de la realidad a pesar de los pesares.

Dado que el virus, la COVID 19, ha puesto de relieve la fragilidad de nuestra condición humana valdría la pena, también, recordar que significa la felicidad. Conforme el razonamiento de Rojas es:

1. Tener buena salud y mala memoria &

2. Estar contento con uno mismo al comprobar que hay una buena relación entre lo que uno ha deseado y lo que ha conseguido

¿Cuál sería la regla de oro para no sucumbir al desencanto de la pareja? Cuidar los pequeños detalles es igual a un amor sin fecha de caducidad.

El divorcio: la redefinición de las relaciones

Si la ruptura se ha concretado será importante llegar a acuerdos entre los progenitores. Esto facilitará las decisiones posteriores que se tomen sobre los hijos.

Un problema frecuente que suele surgir en estos momentos es la falta de negociación.

Importante, entonces, será definir un plan de parentalidad. Esto facilitará que los hijos tengan la misma relación con sus progenitores.

Respuestas de los hijos ante la separación

Según el informe “Hijos, mediación y divorcio” [disponible en las fuentes bibliográficas] el 87% de los hijos responden negativamente al divorcio. 38% son hijos mayores, 16% son adolescentes, los cuales sienten enfado por el divorcio. Este grupo es que el más miedo y tristeza sienten. 3% son niños.

Cuanto más pequeños son los hijos, menos recursos defensivos tienen y, aunque son menos conscientes, no por ello dejan de experimentar las consecuencias del divorcio.

Según el artículo “Separación o divorcio: Los trastornos psicológicos en los padres y los hijos”, publicado en la Revista de la Asociación española de Neuropsiquiatría en el 2004, en el caso de divorcios conflictivos las expresiones en los niños pueden ser:

  • Trastornos de ansiedad
  • Depresión
  • Problemas digestivos
  • Somatizaciones
  • Descenso del rendimiento escolar

Esencial para la superación de esta ruptura se vuelve, entonces, la personalidad y el estilo de afrontamiento. Estos aspectos marcan la diferencia.

La doctora Concepción Bonet de Luna, vocal de Pediatría de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Madrid comenta: “la inmadurez en las relaciones modernas genera un fuerte sentimiento de odio y agresividad cuando la relación se rompe”.

Esto es negativo en tanto que los hijos, sobre todo los más pequeños necesitan tener siempre una imagen positiva de los padres.

Si los padres tienen un divorcio conflictivo provocan en los hijos sentimientos de desorientación e inseguridad hacia los progenitores.

Debido a esto los padres que pasan por un proceso de ruptura deben recordar que:

  • Tienen responsabilidad con sus hijos
  • Usar todas las herramientas para garantizar que los hijos salgan lo menos dañados posible

El apego seguro

Los niños muestran su vinculación afectiva a través de conductas que buscan la proximidad física. Esto es importante para su desarrollo psicológico y social. Una interacción fundamentada en el cuidado e interés por el otro es el factor más importante para establecer un apego seguro.

Cuando el apego es seguro del progenitor hacia el hijo, el hijo utiliza a figuras significativas como base para el bienestar emocional y la exploración del entorno.

La calidad de las relaciones afectivas que se forman en la infancia determina la capacidad para establecer relaciones íntimas durante toda la vida adulta.

Por lo tanto, los niños, que en la infancia tienen una base de seguridad y pueden contar con sus figura parentales desarrollan y afianzan suficiente sentimiento de confianza en sí mismos como para relacionarse con el mundo de manera sana y provechosa.

Mientrás más seguro es el vínculo afectivo de los niños con adultos que lo cuidan y educan más garantía hay que se convierta en una adulto psicológicamente adaptado e independiente; que establezca buenas relaciones con los demás.

La provisión de estabilidad afectiva y emocional que se requiere para el desarrollo infantil puede verse seriamente amenazada por la separación o el divorcio.

Efectos negativos de la ausencia de la figura paterna

El estrés económico de la madre tras la separación y la tensión interparental que surge a partir de la misma, suele afectar de diversas maneras a los hijos. Los varones suelen tener mayor dificultad para superar la crisis y los niños suelen mostrarse más irritables.

Que el padre esté ausente repercute en:

  • Un menor aprovechamiento escolar
  • Bajo nivel de empleo de los varones en adultez
  • Maternidades precoces en muchachas

La presencia del padre es crucial para el desarrollo armónico del niño. El bienestar del hijo se sustenta en el ejercicio de una paternidad con autoridad moral y la existencia de estrechos sentimientos de afecto entre padre e hijo.

De lo contrario ocurre:

  • Una inadecuada formación escolar
  • Externalización de conductas problemáticas
  • Internalización de problemas emocionales

Las investigaciones de Amato [2000] y Amato y DeBoer [2001] concluyen que los hijos de familias separadas puntúan más bajo en habilidades sociales. Presentan mayores conflictos en sus propios matrimonios, dificultades psicológicas importantes, presentan elevados niveles de ansiedad como adultos. La experiencia del divorcio modifica completamente sus vidas.

Desafío para padres e hijos

Ante este panorama tan complejo, ¿cuál sería el desafío para los padres? Redefinir o restablecer el funcionamiento económico, social y parental.

Para los hijos: redefinir sus contactos con ambos padres.

Custodia

Debido al desajuste emocional del custodio [generalmente la madre] esto se puede traducir en que:

  • Desempeñe prácticas educativas erráticas
  • Tenga poco control sobre comportamiento de hijos
  • Procure una escasa sistematicidad en el seguimiento de reglas

Esto tiene, obviamente, consecuencias negativas para el desarrollo de hijos.

Niños menores de 6 años

Para los menores de 6 años, perder la disponibilidad de sus padres supone el mayor precipitante de angustia, debido a escasa capacidad que poseen para reconfortarse a ellos mismos. Pueden surgir el miedo a la soledad, el miedo al abandono.

La separación afecta seriamente su desarrollo social y fractura las redes de apoyo social con las que contaban hasta entonces.

Es por esto que necesitan más que nunca un entorno: ESTABLE Y SENSIBLE para desarrollar su personalidad tanto fuera como dentro de la familia.

Conclusiones

Cuando las respuestas de los adultos son EMPÁTICAS a demandas de AFECTO, PROTECCIÓN que reclama el niño – el lazo afectivo se consolida.

Las respuestas de los adultos deben ser: ESTABLES, CONSISTENTES, AMOROSAS. Si padre logra esta coherencia hijo tiene la convicción de que es VALIOSO. Desarrollo un sentimiento de CONFIANZA básica en sí mismo. Tiene la SEGURIDAD de disponibilidad incondicional de padres. El cuidador que actúa así, es un cuidador que otorga RECURSOS ante peligros y amenazas.

Cuando hay un divorcio hay una pérdida o ausencia de un pilar de seguridad. Hace falta redifinir las relaciones dentro del grupo familiar para que no se afecten el desarrollo emocional y social de todos los implicados.

La custodia compartida sólo es aconsejable cuando el otro progenitor no presenta o haya presentado conductas delictivas del tipo que fuere, graves trastornos psiquiátricos, abusos de sustancias legales o no, y otras alteraciones psicopatológicas graves.

Para un desarrollo infantil sano es primordial:

  • Proporcionar seguridad, afecto incondicional
  • Acceso libre y frecuente al progenitor no custodio [siempre que no se den contraindicaciones por trastornos psiquiátricos graves]

La opinión de los autores del artículo “Separación o divorcio: Trastornos psicológicos en los padres y los hijos” [2004] es que la ruptura de las relaciones en una pareja debería afectar sólo y exclusivamente a sus miembros básicos.

Fuentes bibliográficas:

Escrito por:arteterapiaec

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