El neurocientífico David Eagleman co-escribió en el 2017 con el compositor musical Anthony Brandt el libro “The Runaway species: How Human Creativity Remakes the World”: una examinación sobre la creatividad humana.

A partir de este libro crea en el 2019 el documental “The creative brain/ El cerebro creativo” que se puede ver en Netflix.

En el mismo Eagleman declara que lo que nos separa de los animales es la imaginación. La corteza prefrontal [situada, como su nombre lo dice, en el área frontal de nuestro cerebro] es la que nos permite imaginar lo que no está frente a nosotros. Lo hace desconectándose del lugar y momento actuales, y viajando a otras partes. Este procedimiento nos asiste en probar otras ideas, considerar lo que aún no existe.

Si un hámster tiene comida frente a él, al tener esta entrada de información, la reacción que su sensibilidad emite es comer. En el cerebro del hámster la entrada y salida de información se sitúa en el mismo lugar. No es así en el cerebro humano. El cerebro humano, entonces, al tener un diferente lugar por el que entra y sale la información, puede detenerse a pensar en qué hacer con la información que recibe, qué decisión tomar, es capaz de reflexionar sin seguir automáticamente su instinto.

La expansión del cerebro humano durante nuestra evolución nos dio la capacidad de superar nuestro instinto, de analizar nuestras opciones antes de decidir qué hacer y nos dio la imaginación, la cual nos diferencia de los otros animales, haciéndonos creativos de una manera única.

Todos estamos programados para ser creativos, por lo tanto: ¿qué es lo que hace nuestro cerebro cuando nos involucramos en un proceso creativo?

Según Nathan Myhrvold [inventor] una de las cosas que le da vida a la creatividad es tomar ideas de un lugar y aplicarlas a otro lugar. Quizás en un contexto totalmente diferente. Myhrvold afirma que siempre es más fácil ser un crítico que un creador. Y que si no fomentas un ambiente donde los creadores e inventores puedan desarrollar las cosas, no habrá nuevas ideas. Es así de sencillo, recalca.

El proceso creativo del cerebro

 Todo se relaciona con las entradas [las entradas de información]. Mientras más abundantes y amplias sean, más tendrá el cerebro para jugar.

El cerebro humano le debe su éxito creativo al hecho de que las entradas no paran de chocarse con otras entradas. Vistas, olores, sonidos, conversaciones, ideas, todo se redistribuye todo el tiempo en el cerebro. Cada segundo de tu vida se analizan las entradas del mundo y se combinan con lo que ya existe ahí.

La creatividad no se trata de una región del cerebro. En cambio, surge de la interacción de miles de millones de neuronas, que envían billones de impulsos eléctricos.

La vista y los sonidos se mezclan con recuerdos, los pensamientos, las emociones, con lo nuevo y con lo viejo. Cada experiencia que tienes es la materia prima que el cerebro usará para crear cosas nuevas. Y todas esas entradas se convierten en ideas nuevas. Pero, ¿cómo?

El cerebro toma las entradas y las deforma para construir algo nuevo. La creatividad no significa inventar algo a partir de la nada. Se trata de re-convertir lo que ya existe.

Phil Tippett, director de cine estadounidense, especializado en el diseño y animación de criaturas, dinosaurios, otros animales prehistóricos y personajes de fantasía o de ciencia ficción, nos cuenta, en el documental, que cuando comencemos a buscar, veremos que doblar, romper y mezclar ocurre por todos lados [procesos que nuestro cerebro hace, todo el tiempo].

Y éstos elementos están en el corazón de una de las tradiciones musicales más dinámicas: el jazz.

Robert Glasper, pianista, cantante y productor musical estadounidense, ganador de 3 premios Grammy y un Emmy, nos dice que el jazz es música hecha de otras músicas. Para él, el jazz no surgió como una combustion espontánea. El jazz es un reflejo de la época. La tradición del jazz es que siempre cambia. “Si dejas de cambiar, si dejas de crecer, no estás siguiendo la tradición. Pero si sigues añadiendo cosas, sigue cambiando y la gente de la última década dice “No puedes hacer eso”, entonces sabes que estás haciendo lo correcto” opina Glasper.

Entender que nuestros cerebros no paran de mezclar las entradas existentes anula un mito común sobre la creatividad. “Ser original no se trata de generar algo a partir de la nada”.

Michael Chabon, uno de los novelistas más originales de la actualidad piensa que nunca existió la verdadera originalidad. “La originalidad surge de las convenciones. No se trata de rechazar las convenciones para mí” afirma M. Chabon.

Este ganador de un premio Pullitzer cree que las preguntas correctas a la hora de crear son: ¿cómo me diferencio? ¿cómo uso lo que ya existe? Para Michael lo que creamos es único porque nuestras experiencias de vida son únicas.

Entonces no se trata de que nos “alcance un rayo” o de que nos “susurre la musa al oído”. La creatividad consiste en salir al mundo. Usar lo que nos rodea para generar nuevos conceptos, nuevos diseños, nuevas perspectivas.

Una característica de la creatividad es crear algo extraordinario a partir de lo ordinario. El arquitectos danés Bjarke Ingels lo resume así: “Tomas elementos que ya conoces, para al combinarlos de una manera nueva, aún no vista, crear algo extraordinario”.

El poder curativo de la creatividad

Aunque el proceso creativo, usualmente, lleva a crear algo también tiene el poder de recrear nuestras vidas.

Ehren Tool [ceramista] fue a la guerra del Golfo y a su regreso sabía que ser pistolero no era lo suyo, entonces hizo muchos cursos para descifrar qué hacer por el resto de su vida y se quedó con la cerámica. Hoy, crea artículos de cerámica que abordan temas difíciles como la muerte, la guerra y la pérdida. Esta válvula de escape creativa le permite canalizar sus sentimientos, comenzar una conversación, sentirse conectado.

Siempre se resistió a la idea del arte como terapia, pero luego de realizar más de 20.000 tazas [con motivos de sus vivencias durante la guerra] cree que el arte puede ser útil como terapia.

Por otro lado, en el Centro Correccional Lafayette de Luisiana, los reclusos participan en un programa revolucionario dirigido por el escritor Zachary Lazar. A los 6 años asesinaron a su padre. Una posible respuesta pudo haber sido la venganza, pero él empezó a preguntarse por qué pasan éstas cosas.  Para él la única manera de prevenir que gente termine en la cárcel es aprovechar esa creatividad que tienen, de alguna manera. Zachary trabaja con los reclusos para promover sus habilidades de escritura creativa.

Escribir ayuda a pensar sobre las cosas de otra manera, sobre la gente de otra manera. Un recluso dice: “Me encuentro a mí mismo cuando escribo. Creo un mundo diferente, el mundo en el que debería vivir”.

Zachary nos cuenta: “Estas haciendo cosas que les demuestran que son importantes, que sus vidas importan. Y que otras personas están prestando atención a sus vidas.

Otra reclusa de 60 años afirma: “Cuando escribo puedo poner las cosas en orden, por así decirlo”.

A Zachary le interesaron las narrativas del crimen y del castigo y cómo reducen a la gente. Reducen a la gente a lo peor que han hecho. Eso le parece inaceptable.

Otro recluso comenta: “Cuando escribo la pluma empieza a moverse. No puedo controlarme. Las palabras se escriben solas.

Zachary sostiene que la escritura “le permite a la gente verse a sí misma y a valorarse”.

Otra reclusa manifiesta que gracias a ésta experiencia pudo renacer por dentro, y que ahora es alguien que nunca pensó poder ser.

Transformar la vida de los prisioneros a través de la creatividad es algo de gran interés para Tim Robbins. Él interpretó a un prisionero en “The Shawshank Redemption” y hoy dirige talleres de actuación con prisioneros en California.

Tim Robbins reitera que “el potencial creativo en prisión es extraordinario. Las mentes en prisión son extraordinarias, pero que no pensamos en eso, no queremos pensar en eso. Cometieron un error y por el resto de sus vidas los definimos por su error.  Y pensamos que no tienen nada para ofrecernos. Eso no es verdad, asevera. Tienen mucho que ofrecer, y habiendo pasado por lo que han pasado, tienen algo que ofrecer desde una perspectiva que muy pocos entendemos”.

Robbins refuerza que “somos testigos con frecuencia de la transformación de los seres humanos por su participación en el proceso creativo, cuando les decimos, a algunos de ellos, por primera vez en la vida, que esa voz interior, que las emociones que están reprimiendo son emociones legítimas. Que son personas legítimas. Que tienen derecho de expresar esas emociones. Que en esta habitación donde trabajamos, no los definimos por el delito que cometieron. Los definimos por quiénes son como seres humanos”. Tim mantiene que dentro de esa situación, dentro de ese entorno, puede ocurrir una transformación asombrosa.

Y esta transformación tiene un efecto real. Los prisioneros que participan en programas creativos tienen hasta el 80% menos de probabilidad de reincidir. Y estos beneficios no son sólo para los prisioneros.

“Todas las personas envueltas en un proceso creativo te dirán que se sienten en plenitud cuando están en su momento de mayor creatividad. La creatividad y la parte creativa de tu ser son esenciales para la felicidad. ¿Cuántas personas sabrán eso? Quizás ese vacío que sienten o esa depresión por la que están pasando esté relacionado con una falta en su vida de chispas de creatividad” Tim Robbinns.

¿Cómo ser más creativos?

Dado el poder de la creatividad para mejorar nuestras vidas, ¿cómo podemos aprovecharlo? ¿Cómo podemos ser más creativos?

Hay 3 maneras de aprovechar nuestra programación.

  1. Resulta que ser creativo significa luchar contra una cualidad fundamental del cerebro humano. El cerebro humano solo pesa 1 kilo y medio, pero consume el 20% de la energía del cuerpo. Como somos criaturas móviles que funcionamos a batería, comida, tenemos que actuar lo más eficientemente posible. Como resultado, el cerebro siempre escogerá lo más fácil. Elegirá la respuesta más obvia. Tomará el camino más fácil, de menos resistencia. Nuestro cerebro por su naturaleza optará por vías neuronales que representan lo que hemos hecho antes. Pero, la creatividad emerge cuando nos alejamos del camino fácil. Todas las buenas ideas están ahí, pero debemos escarbar en las redes neuronales. La primera forma de ser más creativos, es ir más profundo. Abandonar el camino fácil. Tratar algo nuevo. Aprender una nueva habilidad. “Creo que si dejas atrás lo que conoces y te es cómodo, te sorprenderá lo que pasará a tu alrededor”

Kelis Rogers, cantante, compositora, productora estadounidense, además de chef certificada. “Para crear algo nuevo, tienes que estar dispuesto a equivocarte. También a tener razón y que todos piensen que te equivocas” Nathan Myhrvold.

  1. Debemos ir más allá de los límites. Nuestros cerebros buscan la novedad. Ansían lo nuevo y emocionante porque lo viejo y familiar se vuelve cada vez menos estimulante. La ideas creativas deben existir en un balance entre lo familiar y lo nuevo. Ir más allá de los límites es algo que Nick Cave, músico, escritor y actor australiano, ha hecho consistentemente durante 30 años de carrera. Esta necesidad de ir a otro lugar, más allá de lo conocido define la música de Claire Boucher, más conocida por su alter ego “Grimes”. Empujar los límites de la comodidad es arriesgada. Pero también puede ser lo más gratificante. Hay un espectro entre lo que es muy familiar y lo muy extravagante, el límite es lo posible. Pero, ¿cómo sabemos cuando estamos cerca? La línea interesante comienza con la vergüenza, cuando sientes “No puedo decir eso” y te sientes incómodo, según Nick Cave.
  2. Dejar de temerle al fracaso. Crear algo puede ser una agonía e insoportable porque corremos el riesgo de fracasar. Sin embargo, la mayoría de los éxitos surgen de las cenizas de los fracasos anteriores. D.B. Weiss, co-creador, escritor de Game of Thrones/ Juego de tronos sostiene que “todos los fracasos contribuyen a tu capacidad general para hacer las cosas mejor”.

 Entonces, como resumen, tenemos que tener en cuenta los siguientes tres puntos para el desarrollo de nuestra creatividad:

  1. Tratar algo Nuevo [desafiarnos a nosotros mismos saliendo del camino fácil].
  2. Empujar los Límites [crear algo que no sea demasiado nuevo ni demasiado familiar, sino que esté en medio].
  3. Tenemos que dejar de temerle al fracaso.

 ¿Cómo aprovechar esta habilidad desde el principio de nuestra vida?

 Dada la importancia de la creatividad y nuestra habilidad para cultivarla ¿no deberíamos enseñarnos a aprovecharla desde el principio?

La escuela pública H. O. Wheeler en Vermont tuvo que integrar el arte y la creatividad en el centro de cada materia para salvar a su escuela del cierre. Tenían evaluaciones muy malas y les amenazaban con clausurarlos.

El director Bob Riley dice que los niños aprenden cuando están motivados y cuando te concentras en el arte y el proceso de la expresión artística, le permites a los niños que florezcan de forma única.

En esta escuela se enfocan en el proceso de vivir las artes o aprender a través de las artes. Ej.: Aprenden geometría a través del arte abstracto. De esta manera aprovechan las diferentes vías según las cuales los niños aprenden [visual, espacial, cognitivo, etc.] y mediante las cuales acceden a la información. Con la creatividad en el corazón de cada materia los niños están desarrollando una mentalidad creativa. Los niños expanden la mente y piensan críticamente, así fomentan su desarrollo.

Les están enseñando a salirse del camino fácil, a empujar los límites y que está bien si fracasan. Todos cometemos errores, pero así aprendemos. La consigna es: “Dar lo mejor, tomar riesgos”.

Según el director Riley los niños no recordarán las calificaciones que les pusieron, pero sí el proceso que les ayudó a su comprensión del mundo. Esa es la parte que realmente les permite crecer como seres humanos. Las habilidades incrustadas en las artes los hacen mejores personas, más que un exámen estandarizado o un exámen de Matemáticas o Lengua.

Hoy en día, en la escuela pública H. O. Wheeler tienen una lista de espera de 90 niños que quieren estudiar ahí por lo que ofrecen. Las artes los empoderan a todos.

La creatividad como herramienta

 La creatividad nos pertenece a todos, es la herramienta más poderosa que tenemos a nuestra disposición. Puede transformar las vidas de las personas, puede transformar el mundo y ahora vivimos en una era de potencial creativo sin igual. Vivimos en una explosión de creatividad, y el ritmo se acelera.

Los trabajos que existirán en los años venideros, ni siquiera sabemos sus nombres aún. Para triunfar en ese futuro debemos cultivar la creatividad. Deben proliferar las opciones, debemos salir del camino fácil, debemos arriesgarnos. Así podemos aprovechar el potencial de ser humanos y crear algo que no existió antes.

Escrito por:arteterapiaec

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