Las personas altamente sensibles poseen una gran capacidad sensorial que los hace únicos, aunque si absorben demasiada información de su entorno pueden saturarse y acabar enfermando. Si reconoces estos rasgos de personalidad en ti, aprender a canalizar los estímulos que te llegan te permitirá vivir tu forma de ser como un auténtico don.
Fue Elaine N. Aron quien a principios de los 90, ahondando en la personalidad introvertida, detalló con minuciosidad los rasgos de una nueva dimensión no descrita hasta entonces. Era esa que reflejaba una realidad social: la de las personas altamente sensibles, reflexivas, empáticas y a la vez, reactivas emocionalmente.
¿Cómo son las personas altamente sensibles (PAS)?
El 20% de población son personas altamente sensible (PAS). Son personas con los sentidos muy desarrollados –suelen tener algunas percepciones sensoriales por encima de lo normal–, conscientes de cosas muy sutiles del entorno.
También son creativos, se conmueven fácilmente con el arte, con la música, son muy empáticos y tienen una gran capacidad de escucha.
Algunos son introvertidos, tímidos, pero el 30% de las personas altamente sensibles son, en realidad, extrovertidos.
No tienen ningún trastorno ni patología ni les pasa nada malo. Ser PAS es tener unos rasgos determinados de la personalidad que, bien canalizados, se pueden convertir en un don para nosotros mismos y para los que nos rodean.
Características y personalidad
Una persona altamente sensible tiene un gran potencial para hacer cosas extraordinarias si se conoce bien y aprende a encauzar el exceso de información que absorbe debido a un sistema neurosensorial y perceptivo más desarrollado. La ciencia se ha ocupado de conocerlos mejor y tenemos datos que nos permiten saber qué los hace ser como somos.
Los últimos estudios sobre el cerebro señalan que el hemisferio derecho de las PAS es más activo. Es la zona relacionada con las emociones, los sentimientos y la creatividad.
Dentro de ella, el área frontal y la amígdala están en un estado de alerta superior al de la media. Estas estructuras se iluminan más en las pruebas de resonancia magnética a personas con alta sensibilidad.
- El lóbulo frontal es un centro para el procesamiento de la información socialy es una pieza clave en el circuito de la empatía. Su hiperactivación se traduce en personas muy empáticas con una capacidad superior para entender las emociones de los demás y ofrecer una respuesta adecuada a sus necesidades.
- La amígdala es el centro del cerebro emocional y quienes la tienen más excitada viven las emociones con mayor intensidad.
Hablamos de un cerebro cuya neuroimagen rebosa color en todas las partes donde hay actividad social, emocional, sensorial y creativa. Un cerebro bello, pero sensible y delicado, como consecuencia de este estado de sobrealerta.
El sistema nervioso de las PAS puede saturarse & pueden padecer cuadros de estrés y problemas físicos.
Una infancia diferente
Los rasgos característicos de esta personalidad se suelen manifestar desde el nacimiento. Según José Luis Carrasco, jefe de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, “la alta sensibilidad tiene una importante carga genética. Hay algunos bebés que tienen un comportamiento diferente.
Son muy inquietos y reaccionan a todo: son muy sensibles a los cambios, a las texturas, a la temperatura; duermen muy poco y necesitan mucho contacto físico. No les puedes dejar solos en la cama porque su sistema de alerta se pone en marcha y enseguida lloran”.
Todos necesitamos sentirnos queridos y protegidos para poder confiar en el mundo, pero los bebés muy sensibles presentan un plus en la demanda de atenciones que su padre y su madre tienen que cubrir de un modo particular. Un vínculo afectivo seguro contribuirá a su estabilidad emocional como adultos.
Sin la orientación correcta, muchos pueden pasarlo mal en la escuela y, al llegar a la adolescencia, tener relaciones sociales conflictivas o acabar aislados.
Es muy importante buscar la ayuda adecuada y conseguir un diagnóstico preciso para ayudar a estos niños a conocerse mejor y a buscar estrategias para tener una vida más confortable y desarrollar sus maravillosas capacidades.
Varios rasgos que caracterizan a las PAS
Elaine Aron, doctora en Psicología clínica, fue la primera terapeuta que identificó los rasgos de estas personas. En su libro El don de la sensibilidad los explica
- Las PAS tienen una gran capacidad para procesar todo lo que llega a sus sentidos de una manera profunda y sutil.
- Son muy intuitivas.
- Sienten las emociones de los demás como si las estuvieran experimentando ellas mismas.
- Son capaces de descifrar de una manera muy precisa los sentimientos de la persona que tienen delante.
- Son muy empáticas, con una gran capacidad de entrega y una visión muy profunda de la vida.
- Invierten mucho tiempo intentando buscar soluciones para los problemas humanos porque son más sensibles al hambre, al frío, a la inseguridad, al dolor y a la enfermedad.
- Necesitan sentirse útiles y son muy solidarias. Así canalizan su alta capacidad empática.
Artistas y creativos
Aunque las encontramos en todas las profesiones, muchas de las PAS poseen talento artístico. Se cree que un 99% de los artistas son PAS. Y es que sensibilidad y creatividad suelen ir de la mano. Muchos de los grandes artistas y pensadores de la historia fueron personas muy sensibles.
La sensibilidad es la esencia del artista, que tiene la sublime capacidad de comunicar lo que piensa y lo que siente y de hacer que el espectador vibre en su misma onda emocional y se conmueva con los sentimientos que la obra le transmite.
El arte para una PAS es una forma de terapia, ya que le permite hablar de sus conflictos y expresarse a través de otros lenguajes, sin hacerlo directamente.
Las personas muy sensibles poseen una amplia capacidad sensorial. Su sistema nervioso es muy refinado y reacciona ante el mínimo estímulo.
Vicky Blanch, psicóloga clínica especializada en abordaje psicoterapéutico EMDR, describe a estas personas como “excelentes antenas receptoras, pero tienen el riesgo de saturarse con facilidad”.
La sensibilidad a la temperatura, a las texturas y a los ruidos es mucho más alta. También toleran peor el dolor, el alcohol, y necesitan dosis más bajas de la mayoría de medicamentos.
Absorben toda la información sensorial del entorno y no siempre pueden drenarla ni logran desbloquearse. Esta situación puede degenerar en procesos ansiosos y depresivos y en enfermedades del sistema inmunitario. Hay PAS que llevan un recorrido largo de médicos y tratamientos sin resultados, ya que, en realidad, lo único que tienen es esa característica de la alta sensibilidad.
¿Eres altamente sensible?
Claves para mejorar tu día a día si eres una PAS:
- Acepta tu alta sensibilidad. No estás enfermo,tienes un rasgo de carácter que dice algo sobre tu forma de ver el mundo. Abraza conscientemente ese lado de tu ser y podrás encauzarlo en tu día a día y reconocerlo como don. Todo lo que se niega se hace más fuerte y se vuelve en contra de uno.
- Obsérvate detenidamente.Investiga cómo te afecta tu sensibilidad, en qué terrenos te causa problemas y cuándo. Fíjate si en esos momentos estabas estresado, si estabas cansado o si tenías hambre. Busca patrones y repeticiones.
- Aprende a decir “no”.Absorbes una cantidad de información que te satura antes que a los demás. Aprende a decir «no», haz una exposición controlada a los estímulos y resérvate tiempo para cargar pilas.
- Explora distintas actividades. Haz ejercicio físico(mejor suave y en contacto con la naturaleza), practica la meditación (mindfulness), trabaja la respiración con técnicas energéticas, pinta, toca un instrumento, canta o haz teatro…
- Busca ejemplos inspiradores.Hay grandes artistas y personas comprometidas con el bienestar de la humanidad que te pueden servir de modelo. Compararse con este tipo de personas inspira, mientras que la comparación con los más “duros” suele bajar la autoestima.
Crea tu espacio sagrado
Cuando necesites desconectar, intenta estar completamente solo con la menor información sensorial posible. Cada uno es diferente, pero la mayoría de los PAS saca un mayor provecho de la oscuridad y el silencio.
Las personas altamente sensibles no temen a la soledad. Son esos instantes en que pueden conectar más íntimamente con ellos mismos, con sus pensamientos, libres de apegos, lazos y miradas ajenas.
El don del crecimiento interior
La alta sensibilidad no se cura. Se potencia y se aprende a vivir de forma eficaz con ese don. Porque las personas altamente sensibles vienen al mundo con ello y deben aprender a hacerlo suyo sin que duela, sin que limite. Asumir cada característica te permitirá ir generando con el tiempo toda una revolución interior. No es fácil vivir con este don, queda claro. No obstante, las personas altamente sensibles terminan asumiendo una responsabilidad con ellos mismos. Esa responsabilidad parte de la autoestima, de una adecuada Inteligencia Emocional y de una adecuada capacidad de resiliencia. Día a día y año a año nos sentiremos más seguros. Porque la clave está en favorecer ese autoconocimiento con el cual, aceptarnos y aceptar a los demás. Cuando llega ese día, ponemos en marcha el motor del crecimiento.
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